Volver para enseñar, escribir para recordar

Hoy presentamos a una antigua alumna, Lorena Sánchez-Valdepeñas Bastante, muy apreciada por su cercanía y su capacidad para conectar con el alumnado, los ayuda con clases particulares. Esa sensibilidad que siempre la ha definido se refleja ahora en su primer libro, una obra honesta y emotiva que invita a leer despacio y a dejarse llevar. Dejamos que sean su palabras las que nos cuenten esta trayectoria:

«El efecto mariposa existe. Tengo claro que las cosas siempre pasan por algo y que nuestras decisiones construyen a las personas en las que nos convertiremos en el futuro. A los doce años tuve que elegir entre un centro que «encajaba» con lo que necesitaba en ese momento o el instituto que terminaría siendo mi segunda casa y daría forma a la mujer que soy ahora. El IES Ojos del Guadiana y las personas que encontré allí son los responsables de que mis dos grandes sueños se estén cumpliendo poquito a poco.

Al terminar Primaria, estaba decidida a buscar la opción más segura para ir con mi mejor amiga: un colegio privado donde tuviésemos la garantía de compartir pupitre sin temor a que nos separasen. No sabría decir qué fue lo que me hizo cerrar los ojos y aventurarme al «y si…» de aquel posible camino sin mi mejor amiga, pero hoy agradezco haber tomado esa decisión. A veces, salir de nuestra zona de confort nos abre la puerta a situaciones y personas que marcan un antes y un después en nuestras vidas. Aunque, al final, terminé sentada con ella los seis años que estuve allí. Así que, final feliz en todos los sentidos.

Desde pequeña tenía claro que quería ser docente, pero ser profesora de inglés estaba, digamos, en el último lugar de mi lista. En el colegio, mi relación con el idioma no fue buena; no porque se me diera mal, sino por ese nudo en el estómago que me provocaba una asignatura que exigía un nivel de participación demasiado alto. Sin embargo, al entrar al instituto, ese temor se transformó gracias a Maribel, mi tutora de 1º de ESO .

Ella convirtió mi inseguridad en motivación y mi facilidad con el idioma en algo de lo que sentirme orgullosa. Me enseñó que jugar no es el antónimo de aprender y que ambos conceptos pueden complementarse para lograr un mismo objetivo. En sus clases, encontré la seguridad para participar gracias a juegos y actividades que me enseñaron una nueva forma de aprender inglés. Fue ella quien me animó a hacer el programa bilingüe al ver una habilidad en mí que yo misma desconocía. Desde entonces, llevo el inglés en mi mochila siguiendo su ejemplo, intentando que los adolescentes de hoy dejen de ver esta asignatura como algo imponente y la conviertan en su mejor aliada.

En el instituto nació la docente, pero también la escritora. Aunque, antes de ambas cosas, fui «prudentica», y no por ser una persona prudente, sino porque Pruden, mi profesor de Lengua y Literatura en 3º y 4º de ESO, me nombró así. Él despertó mi pasión por las letras. Jamás olvidaré la maravillosa lectura «obligatoria» de Los juegos del hambre; sin saberlo, Pruden creó a un «monstruo» que hoy llena paredes enteras con libros y que, no contenta con leerlos, necesita crearlos. Además, fue el primer escritor que conocí en persona y aún conservo firmado su libro, Alas heridas en Nuestrasmanosvuestrasmanos.

Finalmente, no podría olvidar a Isabel, mi profesora de Plástica y Dibujo Artístico. Sus clases, con la Megastar siempre de banda sonora, fueron un respiro en medio del caos de 2º de Bachillerato y la presión de la EVAU, ahora PAU. Con ella pude seguir desarrollando otrade mis pasiones: el dibujo. Guardo esas horas en el corazón. Era el momento de sentirme en casa, rodeada de pocos pero grandes compañeros.

La decisión de estudiar en el Ojos dio vida a quien soy hoy. Todo se lo debo a esos profesores que lograron sacar el máximo potencial de una niña tímida que apenas estaba saliendo del cascarón.

Para seguir el ejemplo de Maribel y cumplir mi sueño de ser profesora de inglés, cursé el Grado en Estudios Ingleses en la Universidad de Castilla-La Mancha. Allí también realicé posteriormente el Máster en Formación del Profesorado de ESO, Bachillerato, FP y Enseñanza de Idiomas. Ambos títulos fueron el viaje necesario para convertirme en la profesional que me propuse al salir por la puerta del centro en el que establecí mis dos grandes metas.

Como un ciclo que se cierra, después de haber recorrido los pasillos del instituto como alumna, me prometí que volvería a hacerlo desde una perspectiva diferente. Por ese motivo, cuando tuve la oportunidad de realizar las prácticas del máster en el Ojos del Guadiana, no lo dudé ni un segundo, decidí regresar como profesora en prácticas. Es increíble cómo un centro puede ser exactamente igual a como lo recordabas y, a la vez, sentirse tan distinto. Vivir la experiencia desde el lado docente fue cumplir un sueño, especialmente al lado de mi tutora, Virginia, a quien estaré eternamente agradecida por ser mi guía en mi primera toma de contacto con una clase real.

Tras ese periodo allí (que se me hizo demasiado corto), mi meta es volver para enseñar inglés y transmitir todo lo que aprendí, tanto de alumna con Maribel como de docente con Virginia.

Por este motivo, actualmente estoy opositando, estudio que combino con clases de apoyo a niños y adolescentes y, por supuesto, con la escritura. En diciembre del año pasado publiqué mi primera novela en físico, titulada A Touch Too Far I: Un príncipe sin sonrisa. La historia narra «pequeños-grandes» momentos dentro de un instituto muy similar al que me vio crecer. Es precisamente esa nostalgia por mi adolescencia lo que me llevó a plasmar a unos personajes viviendo esta etapa tan bonita de la vida. Ahora mismo me encuentro con los remates finales de la segunda parte, Compaŭeros rivales, que verá la luz antes de verano.

Termina dejando un consejo a nuestro alumnado,

No permitáis que vuestras inseguridades definan el límite de lo que podéis llegar a ser. Aprovechad a los profesores que tenéis delante. Ved en ellos algo más que a la persona que os pone una nota al final de cada trimestre, pues antes que eso, son guías capaces de descubrir en vosotros un potencial que quizá aún no sabéis que existe. Atreveos a equivocaros, a participar y a probar cosas nuevas. Al final, lo que os da miedo hoy, puede terminar siendo vuestropróximo día a día, vuestro trabajo o un futuro sueño que podrá cumplirse con esfuerzo y perseverancia.