De las aulas a la alta cocina
En nuestro instituto han pasado generaciones de estudiantes con sueños y aspiraciones diversas. Hoy queremos compartir la historia de uno de ellos, que ha convertido su pasión en una carrera de éxito y que puede servir de inspiración para quienes hoy ocupan nuestras aulas.

El protagonista de esta historia no necesita presentación en el mundo gastronómico: Rubén Sánchez-Camacho. Dejó su huella en nuestras aulas en la segunda mitad de los 80´s y hoy la deja en los mejores fogones, demostrando que los sueños que nacen aquí pueden llegar a brillar con luz propia.
“Guardo muy buenos recuerdos de mi etapa en el instituto”, nos cuenta. Aquellos años estuvieron llenos de compañerismo y momentos inolvidables: “Nos juntamos un grupo de personas que, aunque estudiábamos poco, lo pasábamos realmente bien”. Entre esos recuerdos, menciona con especial cariño a Mª Cruces Utrilla, profesora de Historia, cuya cercanía y pasión por la enseñanza dejaron una huella imborrable en su formación. También hay alguna historia que, según nos confiesa entre risas, es mejor dejar en el misterio. Solo adelanta que tuvo que ver con “ajustes técnicos” en el centro y que, de haberse descubierto en su momento, quizá habría dado más de un dolor de cabeza.
Lo cierto es que esa chispa rebelde convivía con la alegría de las fiestas del 25 de enero, el día del patrón, que para él eran lo mejor del curso. Porque, más allá de los logros profesionales, nunca olvida sus raíces ni los momentos que lo hicieron crecer.
Tras finalizar sus estudios, decidió formarse en el ámbito de la hostelería. Primero se especializó en sala y, más tarde, en cocina, implicándose de lleno en el restaurante familiar, El Bodegón, siguiendo así la tradición y el trabajo que habían iniciado sus padres. Con esfuerzo y dedicación, dio el salto a la alta cocina, trabajando con grandes referentes como Manuel de la Osa y viviendo experiencias únicas en Barcelona junto a grandes equipos de jefes de cocina.
Hoy, su trabajo y constancia han dado frutos: su restaurante Epílogo en Tomelloso cuenta con una estrella Michelin y un Sol Repsol, reconocimientos que reflejan la excelencia alcanzada. “Es un orgullo haber llegado hasta aquí”, afirma.
Su historia nos recuerda que el esfuerzo, la pasión y la formación son claves para alcanzar cualquier meta.
A nuestros estudiantes les dice:
“En la vida, si no estudias cuando tienes la oportunidad, tarde o temprano tendrás que hacerlo. Cuando te marques un objetivo, descubrirás que para estar entre los mejores en cualquier trabajo necesitas formación, y eso significa estudio. En mi caso, la gastronomía exige una preparación continua para mantenerse al día, y ese esfuerzo nunca termina.”