“Aprende, Conduce, Enseña”
Cuando pensamos en el futuro profesional, solemos imaginar caminos tradicionales: universidad, oposiciones, quizá un empleo en la empresa privada. Pero el mundo laboral es mucho más amplio y está lleno de oportunidades apasionantes que a veces pasan desapercibidas. ¿Sabías que convertirte en profesor de autoescuela puede ser una salida profesional estable, dinámica y muy gratificante? Hoy te contamos la historia de Sergio Moraga Fernández, un antiguo alumno que encontró su vocación en el mundo del transporte y la formación vial.

Al recordar sus primeros años en la ESO, Sergio nos cuenta:
“De los primeros cursos de la ESO recuerdo sobre todo el cambio que supuso pasar del colegio al instituto. Fue una etapa en la que empecé a ganar más autonomía y a organizarme mejor. También recuerdo que conocí a mucha gente nueva y poco a poco fui entendiendo qué asignaturas me gustaban más y cuáles se me daban mejor. Fue un periodo de adaptación, pero también de crecimiento.”
Sobre cómo era como estudiante, lo resume con sencillez:
“Me definiría como un alumno responsable y constante. No era el más brillante de la clase, pero sí alguien que se esforzaba y trataba de cumplir con sus tareas.”
¡En nuestras clases pasan cosas que ni los profes imaginamos! Como nos cuenta nuestro protagonista: “Recuerdo que en clase nos escribíamos pequeñas notas que nos intercambiábamos entre los compañeros… y alguna me pillaron los profes». Nos cuenta Sergio:» Pero lo mejor de todo es que gracias a esas notas empecé a hablar con una compañera que, con el tiempo, se convirtió en mi pareja…¡y hoy es mi mujer! «. Quién diría que entre apuntes y papelitos se escribiría la historia más importante de su vida.
Su camino profesional comenzó con una decisión clara:
“Cuando salí del instituto decidí continuar mi formación hacia el mundo del transporte y la conducción. Primero empecé sacándome los distintos permisos de conducir. Después cursé el grado medio de transporte, lo que me dio una base muy sólida sobre movilidad y vehículos. A partir de ahí seguí especializándome hasta obtener la titulación necesaria para ser profesor de autoescuela.”
Hoy dirige su propia autoescuela, «Autoescuela Moraga», y nos cuentan nuestros estudiantes que sabe conectar con los jóvenes:
“Creo que el secreto está en escuchar y entender a los alumnos. Cada persona aprende de manera diferente, así que intento adaptar las clases a su ritmo y mantener un ambiente cercano y relajado, pero al mismo tiempo responsable. También creo que el humor y la paciencia ayudan mucho: cuando los alumnos se sienten cómodos, aprenden mejor y se motivan más. Por eso trato de combinar profesionalidad con cercanía.”
Su consejo para quienes hoy estudian:
“Que estudien algo que realmente les guste, porque disfrutar de lo que haces hace que aprender sea más fácil y gratificante. Además, que se esfuercen en aprender bien las bases, no solo para aprobar, sino para la vida. Y que sean constantes y pacientes consigo mismos, que no tengan miedo de preguntar o equivocarse porque de los errores también se aprende.”