Cuando el ritmo se construye andando.

Hay trayectorias que empiezan con un pequeño susto, continúan con descubrimientos inesperados y terminan construyendo un camino sólido y apasionante. Nuestro antiguo alumno, Carlos Sánchez-Camacho Muñoz, nos lo cuenta con una sinceridad que emociona desde la primera línea: “Recuerdo un momento duro al inicio, pero cómo todo mejoró rápidamente.” Cuando empezó la ESO, se encontró con una situación que muchos temen: “Vi las listas de alumnos y no me había tocado (literalmente) con ningún compañero del colegio. Fue un buen chasco.”
Sin embargo, ese sentimiento duró muy poco: «En la primera semana de curso me animé enseguida. Vi que había un buen ambiente, me gustó mucho nuestra tutora (Doña Milagros) y rápidamente hice buenas migas con gente de mi clase a los que actualmente sigo considerando amigos.”

Llegaba de La Albuera, un colegio pequeño con una sola clase por curso, así que el instituto supuso una oportunidad para crecer y abrir horizontes. Él mismo lo reconoce: “Me vino muy bien para abrirme, socializar y salir un poco de mi zona de confort.” Aquellos años fueron también un periodo de explorar intereses:“Fue una época de intentar descubrir realmente qué te gusta y a qué quieres dedicarte.”
Quiso ser profesor de Educación Física, también de Geografía, le gustaba el Inglés y le llamaba la atención la Biología. Lo resume con humor y mucha verdad: “Demasiadas cosas y nada relacionadas entre sí. Al final, ni inglés, ni biología, ni geografía, ni educación física. Cosas de la vida.”

De su paso por el instituto, dos profesores brillan con luz propia en su memoria. Por un lado, Arsenio:“En la ESO no me gustaba nada la historia (curiosamente ahora sí), y sin embargo en 4º logró engancharnos con su cercanía y su forma distinta y entretenida de explicar. Fue un profesor diferencial.” Por otro, Eva: “Era una profesora muy cercana, cariñosa y empática. Además, me introdujo el mundo de la economía, la contabilidad y la empresa, que eran los fundamentos de lo que después seguí estudiando en la universidad. Años después, terminando la carrera, recuerdo encontrarme un día con Eva de casualidad en Ciudad Real. Los dos nos reconocimos uno al otro en seguida y nos hizo mucha ilusión a ambos. Estuvimos charlando un buen rato.”

Terminó decantándose por el Grado en ADE en la UCLM, en parte porque ya había tenido contacto con economía y contabilidad en el Bachillerato:
“ADE parecía una carrera con salidas laborales amplias y variadas, así que para allá me fui.”

Y en la carrera llegó el gran hallazgo:“Nuevo descubrimiento: el marketing.”
Se especializó en este ámbito y su TFG le abrió puertas: “Gané varios premios: uno nacional y otro a nivel universidad. Mi director me propuso hacer la tesis doctoral… y eso fue un punto de inflexión clave.”

A partir de ahí, enlazó un Máster en Marketing Estratégico, una especialización en Comercio Exterior y el Doctorado.
Además, vivió una experiencia que marcó su vida: “Hice una estancia de investigación en la Universidad de Pforzheim (Alemania) en 2021-2022. Ha sido una de las mejores experiencias de mi vida.”

Su trayectoria laboral previa a la universidad fue igual de enriquecedora:
“Mi primer contacto laboral fue en administración en una empresa multiservicios. Lo recuerdo como un reto, pero con mucho cariño.”
Y más tarde llegó el comercio exterior:
“Trabajé en el Departamento de Exportación de una empresa de productos ibéricos y viajé a ferias internacionales. Aprendí muchísimo.”

Desde 2019 su vida profesional tomó la forma que hoy lo define:
“Soy profesor de marketing e investigador en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).”
Y en 2024 dio un paso más:
“Formo parte del equipo de Innovación y soy el Coordinador de Innovación en la Facultad de Economía y Empresa.”
Su día a día combina gestión, docencia e investigación:
“Participamos en proyectos de innovación para mejorar la metodología, incluyendo herramientas tecnológicas como la IA.”

Para cerrar su relato, nos deja un consejo doble. Primero, sobre las vocaciones:

«Por un lado, que no se presionen a sí mismos por el hecho de no encontrar tan pronto una vocación clara o un itinerario ideal en los estudios. Hay tiempo suficiente para probar, equivocarse, probar de nuevo, rehacer y reinventarse. En la universidad, conozco a montones de personas brillantes con trayectorias muy variopintas y llenas de cambios de rumbo. Mi actual jefa estudió Química y hoy es una excelente Directora de Proyectos de Innovación y magnífica profesora de Estadística. O, por ejemplo, una compañera muy cercana comenzó estudiando cine y hoy es una fantástica profesora de Marketing Digital.
Por otro lado, que entiendan que ningún camino es inferior a otro. Nunca hay que desmerecer a nadie que, por ejemplo, opte por alternativas distintas a una carrera universitaria. La universidad abre muchas puertas, pero los grados de formación profesional y otros itinerarios también son muy necesarios y, a veces, dan oportunidades muy interesantes. Que valoren siempre todas las opciones, tanto las universitarias como las no universitarias. Es importante tener una visión amplia de todo y no seguir un camino predefinido o marcado por lo que haga la mayoría.»