Raíces y futuro: el nacimiento de El Vid Festival
Hay historias que nacen en el aula y acaban surcando el cielo. La trayectoria de Mario García-Muñoz, antiguo alumno de nuestro IES OJOS DEL GUADIANA, es un ejemplo de cómo la curiosidad, el esfuerzo y la capacidad de adaptar los sueños pueden abrir caminos insospechados.
“De mi paso por el instituto tengo recuerdos muy vívidos. Fue una etapa de crecimiento personal y de creación de mis principales amistades”, recuerda. Como tantos estudiantes, llegó con intereses claros —en su caso, las ciencias—, pero también con la mente abierta a nuevas influencias. De hecho, quienes más le marcaron fueron profesoras de letras como Mónica, de Historia y Lengua en 3º ESO , y Nuria, de Lengua, en Bachillerato; un recordatorio de que la inspiración puede venir de cualquier ámbito.
Aunque inicialmente pensó en seguir la rama de ciencias de la salud, finalmente dio un giro decisivo: “decidí finalmente ir a por una ingeniería y esa fue Ingeniería Aeronáutica”. Ese cambio le llevó a salir de su entorno y comenzar una etapa exigente en la Universidad Politécnica de Madrid. Su formación se completó con una experiencia internacional clave: “Hice mi Proyecto Fin de Carrera mientras estaba de Erasmus en Toulouse (Francia)”.


Ha trabajado en consultoría, lo que le permitió conocer distintos países (Senegal, México , Argentina o Paraguay) , y en grandes compañías tecnológicas como Indra, donde trabajó en el desarrollo de simuladores, o Airbus , donde he trabajado en la gestión y dirección de proyectos; por ejemplo, en el A400M, el avión militar de transporte que sirvió para transportar medicinas y vacunas durante la época de la COVID-19 . Ha participado también en proyectos de instrumentos y satélites espaciales destinados a desarrollo de ciencia y tecnología y en FCAS, donde se define el sistema de defensa del futuro para Europa en el desarrollo de tecnologías de baja observabilidad, así como en simuladores de vuelo, creando los sistemas de entrenamiento de pilotos. De forma paralela la vida le llevó a asumir responsabilidades familiares, continuando la actividad de su padre como asesor energético de Feníe Energía.
En esta etapa vital, el propio protagonista reconoce que “es durante esta época en Airbus donde el hambre emprendedora se me despierta, así como las ganas de hacer algo por el sitio donde nací”. De esa inquietud surge una iniciativa muy especial: “es ahí donde junto con Pedro surge el Festival El Vid (@elvidfestival)”, un proyecto que ya es una realidad consolidada, ya que “son ya cuatro las ediciones que hemos preparado tratando de devolverle a Daimiel parte de lo que me dio durante mi infancia y adolescencia”. Todo ello lo compagina con su vida personal y sus pasiones, porque, como él mismo cuenta, “todo esto lo compagino a día de hoy con uno de mis hobbies favoritos que es la carrera, corriendo medias maratones y maratones siempre que puedo”. Una vida intensa que requiere equilibrio, de ahí que subraye “la importancia de una buena organización personal y profesional para poder hacer todo (o casi todo lo que te gusta)”, sin olvidar una reflexión tan necesaria como poco habitual: “animar a la gente a aburrirse, no todo va de llenar el tiempo, sino también de dejarse llevar, procrastinar y disfrutar del momento sin más”.