De alumna a referente
Hoy queremos compartir una de esas bonitas trayectorias que parecen cerrar un círculo. La de nuestra amiga y compañera Mariví, Mª Victoria Pérez Moreno. Una trayectoria que comenzó en estas mismas aulas, entre recuerdos de juventud y primeros sueños, y que, casi sin darse cuenta, fue creciendo hasta convertirse en una forma de entender la enseñanza y la vida.
Os invitamos a leerla y a disfrutar de su relato, lleno de recuerdos, experiencias y cariño por este centro que también es parte de su historia.

Mi paso por el instituto… y ¡todavía sigo!.
Me vienen a la cabeza tantos recuerdos …
Los más lejanos, aunque presentes todavía, de mi etapa de estudiante en el entonces lnstituto “José Ruiz de la Hermosa”, de Daimiel.
Mi promoción: la de 1984-1988. Venían estudiantes de Villarrubia, porque allí todavía no tenían instituto. En 2013 nos juntamos a celebrar nuestro 25 Aniversario.
Mis profesores y profesoras que, quizás unos más que otros, dejaron su impronta en mí. Yo era muy tímida, algo que fui superando a lo largo de los cursos, pero algunos de ellos lograron sacar lo mejor de mí. Recuerdo al “literato”, así llamábamos cariñosamente al profesor de Lengua y Literatura, Don Ángel, su paso por el instituto fue breve, nos cantaba en clase canciones del mester de juglaría. Sus clases me encantaban. Uno de mis exámenes de comentario de texto se llevó una buena nota y me hizo leerlo en clase, qué vergüenza pasé, pero fue algo de lo que me sentí muy orgullosa. El profesor que me inculcó el gusto por aprender inglés fue Bartolomé, con sus excentricidades en clase nos enseñaba el idioma de una manera muy divertida. También recuerdo las clases de Historia de Mª Cruces Utrilla, ¡lo que sabía esta profe!. Tengo que decir que, al final, acabé estudiando Químicas ya que, gracias a Ricardo, profesor exigente donde los haya, aprendí y, vaya que aprendí, Química. Me dieron clase también Don Miguel Herreros, Don Ángel Díaz Salazar, Don Fernando Cabanes, Teresa Utrilla, Alberto, Consuelo y Paco, etc. A algunos profesores todavía no les quito el “Don”. La autoridad y disciplina en clase así lo exigía.
Mi grupo de amigos, que hoy mantengo, éramos una mezcla de la promoción anterior y la mía. Los amigos lo eran todo en esos años. Inolvidables las fiestas en el Estudio 18, el viaje fin de curso en 3º de B.U.P., la celebración de Santo Tomás de Aquino, las excursiones, los primeros flirteos, …
Como ya he comentado, estudié Químicas en la Facultad de Ciudad Real. Los años universitarios, también inolvidables, darían para escribir bastante, pero no es esto lo que me ocupa aquí.
Llega mi etapa de profesora en el IES. Antes de eso, hice un intento de tesina en la Facultad de Químicas, pero las becas estaban complicadas, había que esperar y, al final, decidí probar suerte en las oposiciones de Secundaria y empecé a trabajar en el curso 1994-95 en Alcázar de San Juan. Fue mi prueba de fuego y la superé con éxito, me di cuenta de que tenía vocación para ello.

Trabajé de interina en el Ojos dos cursos: 1998-99 y 1999-00. En el 2000 aprobé la oposición por Tecnología, circunstancias varias me hicieron cambiar de especialidad. Un curso de prácticas en el Juan de Ávila, en Ciudad Real y, en el 2000-2001 aterricé en el IES Ojos del Guadiana con mi plaza definitiva. Emilio, director entonces, me tenía reservada una sorpresa: hacerme cargo de las actividades extraescolares, acepté con gusto y pude organizar actividades y eventos en relación con el 50 Aniversario del instituto que, ese año 2001, se celebraba.
Qué impresión y respeto me produjo coincidir con profesores que me habían dado clases o que estaban en mi etapa de estudiante. Ahora estaba en el “otro lado” y tenía bastantes cosas que aprender y mucho que dar de mí. Los años, los cursos, fueron pasando, ¡ay!, cada vez más rápido. Han pasado por el centro gran cantidad de compañeros a los que echo de menos. He enseñado, educado, formado, ayudado, …, a muchas promociones de alumnos, ya pierdo la cuenta. Me gusta que mis antiguos alumnos me saluden por la calle (también mis alumnos actuales), pararme un momento con ellos e interesarme por su vida. De las caras, me suelo acordar de todas; otra cosa son los nombres, disculpad si no los recuerdo. Aquí, tengo que mandar al cielo un beso enorme para mi padre que, con su memoria privilegiada, se acordaba del nombre y apellidos de todos sus alumnos; maestro de infantil, buen maestro y buena persona, en boca de sus alumnos y compañeros. En mi vida profesional y personal, yo también he intentado, ante todo, ser buena persona, como él; en ello estoy aún. Además, en esta profesión de maestros, nos contagiamos en parte de ese espíritu joven que emana de nuestros estudiantes adolescentes, por lo menos a mí, me pasa.
A su vez, ser un buen profesional, una persona trabajadora y empática, con algo de mano izquierda, e intentar no aburrirse y afrontar algunos retos, son rasgos que me definen. He pasado por varios cargos en todos estos años: Jefatura de Departamento en diversos cursos; Tutora en otros pocos; Coordinación del Programa Bilingüe y profesora en el programa desde sus inicios allá por el 2012 (yo era de los pocos que tenía un B2 en inglés; más tarde me sacaría el C1, con bastante amor propio); Coordinación de Erasmus, en nuestros inicios en este programa, llegando a ir a hacer un job shadowing, junto con otros dos compañeros, en Finlandia, enorme experiencia; etc.
Por último, os tengo que hablar de mi última y actual etapa, en la Jefatura de Estudios Adjunta. En este sentido, tengo que confesar que nunca había estado en mis planes entrar en un Equipo Directivo, y más como están ahora las cosas: mucha burocracia, el papel del profesor en la sociedad (no suficientemente valorado). Pero la propuesta me vino así, de improviso (gracias Edith) y después de valorarlo pensé que no quería acabar mi vida profesional sin probarlo, es decir, ponerme en ese papel y ver las cosas desde ese lado. Éste es mi segundo curso en la Jefatura y, aunque ha habido y hay algunos sinsabores, también ha habido satisfacciones.

En este curso 2025-26, más concretamente, en este año 2026, se cumple el 75 Aniversario de nuestro centro, de mi instituto. Formo parte de la Comisión organizadora de los eventos, junto con otros compañeros, no se puede pedir más. Me siento muy orgullosa de haber sido estudiante, profesora y, ahora, Jefa de Estudios, del IES Ojos del Guadiana, de Daimiel.
Mi consejo para los alumnos de nuestro centro es que sean, en un futuro, buenas personas, cumplidoras y trabajadoras, con iniciativa y ganas de probar cosas nuevas. Espero que nos guardéis en un trocito de vuestro corazón y vuestra memoria.