Encontrar tu lugar: la mejor melodía

Hoy traemos la historia de nuestra antigua alumna Cecilia Alonso que vino del Colegio Divina Pastora de Daimiel a cursar el bachiller en nuestro IES Ojos del Guadiana en Daimiel, donde también fue profesor de música su padre, nuestro compañero, Tomás Alonso. Quizás por esa razón, desde pequeña, la música ha sido su compañera: mientras estudiaba en Primaria, asistía a la escuela de música de Daimiel y más tarde al Conservatorio en Ciudad Real.

Nos cuenta que durante el Bachillerato en nuestro IES se sentía aburrida. No porque no pudiera estudiar, sino porque no le apasionaban las asignaturas. “Creo que no es lo mismo estudiar lo que te imponen que aquello que eliges tú”, nos dice. Y tiene razón. Aun así, entendió que para llegar a lo que realmente quería, primero debía pasar por esa etapa.

Siempre tuvo claro que su primera opción era el Ciclo Formativo de Grado Superior en Integración Social en el IES Atenea de Ciudad Real. Antes de decidir, comparó los contenidos de varias carreras con los del ciclo y le atrajo mucho más la formación práctica y directa que ofrecía este último. “Fue la mejor decisión”, asegura. Los dos años que pasó estudiando fueron apasionantes y le confirmaron que estaba en el camino correcto.

Desde el principio, sabía dónde quería hacer sus prácticas: en Autrade, una asociación que trabaja por la inclusión de personas con autismo y sus familias. Su interés por el autismo nació cuando un familiar recibió el diagnóstico, y desde entonces quiso saber más. Eligió el Centro Educativo porque soñaba con seguir formándose en Educación Especial. Aquellas prácticas no solo le encantaron, sino que reforzaron su deseo de seguir estudiando.

Gracias a su buena nota en el ciclo, pudo acceder directamente a la universidad sin pasar por la selectividad. Tenía dos opciones: Pedagogía en Granada o Magisterio en Ciudad Real. Pero la vida le sorprendió: nada más terminar las prácticas, la contrataron en una escuela de verano para trabajar con una niña con autismo. Desde entonces no ha dejado de trabajar: primero como monitora en el Servicio de Ocio y Tiempo Libre de Autrade, y poco después como coordinadora, organizando actividades inclusivas, talleres y vacaciones.

Para compaginar trabajo y estudios, eligió Magisterio en Ciudad Real con mención en Pedagogía Terapéutica. Fueron cuatro años intensos, pero llenos de aprendizaje. Y justo al terminar la carrera, se abrió una plaza como maestra en el Centro Educativo de Autrade. Se presentó, la seleccionaron y hoy sigue allí, aprendiendo cada día de sus compañeros y, sobre todo, de sus alumnos, que son quienes más le enseñan.

Su reflexión final nos deja pensando:

«Aburrirse en una etapa no significa fracasar. Significa que aún no has encontrado tu lugar. Cuando lo encuentras, todo cambia: estudiar deja de ser una obligación y se convierte en pasión”.