La Sonrisa Que Impulsa Proyectos

La trayectoria de hoy viene con una sonrisa de esas que iluminan hasta el tunel del terror, y antes de que nadie pueda pestañear, arranca su relato con la naturalidad de quien vuelve a casa: “Mi nombre es Ana Isabel Marchán Espinosa y estudié en el IES Ojos del Guadiana en el año 97.” Así, sin artificios, con esa alegría tranquila que sólo se tiene cuando se habla de algo que marcó de verdad, empieza un relato lleno de humor, cariño y anécdotas.
Formó parte del último curso de octavo de EGB en Daimiel, ella lo llama “última hornada vintage del sistema educativo”, como quien se ríe de su propia edad. Como ella misma cuenta: Fuimos el último curso de octavo EGB que hubo en Daimiel… Nosotros tuvimos ese año de prórroga que nos permitió titular en la Educación General Básica.”

Llegaron al instituto como los nuevos, los del Colegio de las Pastoras, todos juntitos y bien colocados en la misma clase para que no se perdieran. Pero eso no impidió lo inevitable: abrir puertas, hacer amigos, mezclar risas y descubrir que el instituto era mucho más grande que su pequeño grupo de siempre. Y es que, aunque aquel grupo era, en sus propias palabras, “muy potente académicamente, pero revoltosillos”, la mezcla funcionaba. De allí salieron ingenieros, veterinarias, arquitectas, químicos… y una futura profe que aprendió entonces a mirar a su alumnado con empatía porque, como confiesa riendo, sabe muy bien lo que es tener energía de sobra.

Entre sus recuerdos favoritos, algunos saben a bocadillo y otros a libertad: “De los mejores recuerdos, sin duda alguna, aquellos bocadillos de magreta que nos preparaba Maite en la cantina… y cuando no había tanto control telemático con aplicaciones como Delphos.” Y, por supuesto, las clases de Carlos Marjaliza en el laboratorio de Química, las de Jaime, y aquella excursión a las piedras que todos recuerdan como si fuera ayer.Cuando terminó la ESO, llegó el dilema clásico: ¿y ahora qué? Como sacaba buenas notas, tocaba Ciencias por decreto familiar y social. Ella misma lo resume con mucha naturalidad: “No tenía nada claro lo que quería hacer… Nadie me explicó lo que era la formación profesional en ese momento.” Aun así, siguió caminando. Dudó entre Matemáticas e Ingeniería y fue una frase la que inclinó la balanza:“¿Para qué vas a estudiar Matemáticas, si solamente vas a poder terminar dando clase? ¡Estudia una Ingeniería!”. Spoiler: al final dio clase igual… y ahí encontró una vocación gigantesca. Estudió Ingeniería Informática, trabajó como becaria en Soluciona, después en Indra, y en 2009 decidió opositar. Como ella misma dice, ahí descubrió la vocación más grande que creo que puedo tener en mi vida, además de la de ser mamá”.

Hoy disfruta de su plaza definitiva en el IES Estado del Duque, en Malagón, un centro donde no sólo imparte módulos de SMR y del nuevo ciclo de DAW, sino donde además forma parte de un estupendo equipo directivo. Desde ahí está descubriendo, casi con asombro cotidiano, el poder de poner en marcha proyectos en los que crees y ver cómo transforman la vida del centro y de su comunidad. Habla de ello sin un ápice de ego, siempre desde el orgullo compartido y el trabajo en equipo: “Hemos conseguido el sello del Aula del Futuro… y muy orgullosa de ser partícipe de un proyecto educativo de centro». Defiende siempre la idea de que la escuela es mucho más que un edificio de clases: No solamente es un agente académico, también es un agente social.”

Y quizá por eso habla con tanto cariño de los dos cursos en los que volvió a nuestro IES OJOS DEL GUADIANA, esta vez como docente: “Está integrado por una calidad profesional impresionante… que además conjugan con una calidad humana que posibilita la formación de personas a todos los niveles.”

Ella, que llegó nueva al IES Ojos del Guadiana del cole de las Pastoras, hoy inspira a su alumnado con la misma mezcla de humor, cariño y profesionalidad que un día recibió allí.Nos deja este consejo:

No tengáis miedo a equivocaros. De verdad, no pasa nada por no tener claro aún qué queréis ser el día de mañana.

Seguid vuestro instinto, escuchad lo que os mueve por dentro y dedicaos a aquello que realmente os guste. No toméis decisiones solo porque alguien os lo aconseje, ni porque una profesión parezca tener más prestigio que otra.

Y, sobre todo, no os pongáis límites. Ni en lo que podéis intentar, ni en lo que podéis llegar a conseguir. Perseverad, esforzaos y no os rindáis nunca.