De los pasillos del Ojos del Guadiana a la Judicatura

Hay historias que iluminan caminos. La que hoy compartimos es una de ellas: la de una antigua alumna, Miriam Galiana Ruiz de la Hermosa, que, con esfuerzo, constancia y una profunda vocación, ha llegado a ejercer una de las profesiones más exigentes y esenciales para nuestra sociedad.

Su viaje comienza en el Colegio Divina Pastora, donde transcurrieron su infancia y parte de su adolescencia. A los dieciséis años llegó a nuestro IES Ojos del Guadiana, como ella misma recuerda, “llena de miedos y de inseguridades, sin tener claro cuál sería el camino a seguir”. Afortunadamente, pronto encontró un entorno que la acompañó en un momento crucial de su vida: “Allí me encontré con un equipo profesional y humano que me acogió y guió durante los dos años que estuve en el centro.”

Eligió el Bachillerato de Ciencias de la Salud con la esperanza de abrirse puertas de cara al futuro. Reconoce con humor que “aún no sabía lo mal encaminada que iba, aunque seguramente los profesores que tenían que lidiar conmigo en matemáticas y física, sí.” Como muchos jóvenes, llegó a la selectividad sin tener clara su vocación: “Seguía sin tener muy claro ‘lo que quería ser de mayor’.”

Su familia jugó un papel esencial. Recuerda cómo su padre imprimió y clasificó carreras y salidas profesionales para ayudarla a encontrar inspiración. Y entonces sucedió algo que cambió su destino: “No sé si fue el destino o la casualidad, en una jornada de puertas abiertas de las facultades de Ciudad Real llegué a la facultad de Derecho y Ciencias Sociales, y me enamoré de sus aulas, de sus pasillos, del ambiente, de las materias que se impartían y tuve claro que allí estaba mi sitio.”

Tras dos años de carrera, encontró su verdadera vocación: “sentí lo que, entiendo, es la vocación o el deseo de llegar a ejercer la profesión que hoy es mi vida: la Judicatura.”

Comenzó entonces un camino de enorme esfuerzo. Con el apoyo incondicional de su familia y de su preparador, Jesús Gil Trujillo, inició cinco años de oposición. Aún recuerda con vértigo la llegada del temario: “cuando me llegaron a casa los ‘libros rojos’ del temario, pensé: ¿todo eso me tiene que caber en la cabeza?”

Cinco años de estudios intensivos, renuncias y jornadas interminables, en los que la vida parecía detenerse: “la vida se para mientras ves cómo la de la gente de tu alrededor avanza.” Hasta que, por fin, llegó el día que nunca olvidará: “Y un 4 de octubre de 2022… sales del Tribunal Supremo sabiendo que serás Jueza.”

Hoy, con solo treinta años, es Jueza titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de La Seu d’Urgell (Lérida), donde trabaja cada día al servicio de la ciudadanía: “trato de resolver, conforme a Derecho, las controversias que se suscitan […] desde divorcios, guardias y custodias, problemas sucesorios, derechos reales, órdenes de protección, hasta la instrucción de delitos.”

Cierra su testimonio con unas palabras que nos llenan de orgullo:

“Gracias a mi familia y a todos los profesionales […] entre los que se encuentran los del Instituto Ojos del Guadiana, puedo decir que tengo el mejor trabajo del mundo.”