Divulgador de Arquitectura Popular
Hoy contamos con el testimonio de un antiguo alumno, Borja Prado Díaz-Blanco, de nuestro IES Ojos del Guadiana, alguien que con el tiempo se ha convertido en un apasionado de la arquitectura popular y, cómo no, del propio Miguel Fisac, arquitecto que dio forma a nuestro instituto y cuya huella sigue viva en cada uno de sus espacios y comparte así su propia experiencia en nuestro centro:

«El paso por el instituto es especial, entramos como niños de 12 años y salimos como adolescentes de 18 años camino a la adultez. En todos esos años experimentamos toda esa transición pasando por el famoso “pavo”. Por ello, en todos esos años de cambios y aprendizaje no solo académico, los profesores que nos acompañan son igual de especiales e importantes. Muchos de ellos nos calan y dejan su huella en nosotros, recuerdo especialmente profesores como Mercedes Catalán, Isabel Carmona, Nieves, Maria Angeles, Carlos Marjaliza, Consuelo, José Luis Fojeda, Javi o Emilio. Aún recuerdo una de las primeras clases de Tecnología en primero, con Javi como profesor. Mientras escribía de espaldas en la pizarra un compañero mío de clase hizo una bola de papel y la intentó encestar desde su sitio a la papelera y falló. En ese momento Javi sin ni siquiera quiera darse la vuelta paró de escribir y aún de espaldas a nosotros dijo el nombre del alumno y le mandó levantarse a recoger la bola mientras continuó escribiendo en la pizarra. Entre asombro y risas nos mirábamos unos a nosotros sin saber cómo había sabido quién lo había hecho. “Los magos nunca revelan sus trucos” me responde aún a día de hoy cada vez que le pregunto por cómo lo hizo.»
Tras su paso por el IES Ojos del Guadiana, este antiguo alumno continuó su camino académico con una clara vocación por la arquitectura y el patrimonio, una inquietud que lo llevó a formarse de manera sólida y especializada. «Al finalizar mis estudios de Bachiller en el instituto y tras realizar los exámenes de PAEG, comencé el Grado universitario de Arquitectura Superior en la Escuela de Arquitectura de Toledo donde me gradué con mención en Rehabilitación e Intervención en el Patrimonio Construido y Urbano junto al respectivo Máster habilitante. Los siguientes años seguí realizando diferentes formaciones como el curso internacional de diseño y maquetas de arquitectura en la edad digital, taller de bóvedas tabicadas tradicionales o el curso de metodología BIM en proyectos«.
Tras completar su formación universitaria y especializarse en el ámbito del patrimonio y la rehabilitación, su desarrollo profesional comenzó a tomar forma a través de distintas experiencias que marcaron su manera de entender la arquitectura y el trabajo en estudio y en obra.

«Durante mis años de estudios universitarios tuve la suerte de realizar diferentes prácticas y colaboraciones en empresas y estudios de arquitectura. El arquitecto técnico José Manuel Fernández de Marcos de Daimiel me brindó la oportunidad de mi primer contacto en el ámbito laboral con unas prácticas extracurriculares que recuerdo con bastante cariño y muy provechosas donde me enseñó el mundo de la obra y demás actividades del día a día que no se ven tras una pantalla o en la carrera. Tras ello, vinieron otras prácticas en estudios de arquitectura de Madrid como Coll Barreu o Mónica Alberola, que me abrieron diferentes puertas ya que, gracias a este último, pude colaborar en mi primer concurso de proyectos para la rehabilitación y ampliación del Archivo Municipal de Castilfalé en Burgos con el estudio Guridi Tartás.
Tras presentar el Proyecto Final de Carrera y graduarme, comencé mi trayectoria laboral en el estudio de arquitectura de Toledo en el que a día de hoy sigo trabajando, Corroto Arquitectura. Contamos con la suerte de ser el estudio de arquitectura encargado de los proyectos de ejecución del Parque Puy du Fou España, además de contar con diferentes proyectos de obra nueva y rehabilitación donde continúo mi aprendizaje constante sobre la profesión.
Además, mi pasión por el patrimonio y la arquitectura popular me lleva a una constante búsqueda de información y cierta labor de investigación pudiendo participar de ponente en las VII Jornadas de Historia del museo comarcal de Daimiel con temas sobre Miguel Fisac y su obra con el fin de acercar esta documentación y descubrimientos a todo aquel que quiera.»
Borja concluye dejandonos una refexión:
El instituto es una época de cambios, nuevos compañeros, nuevos profesores, nuevas amistades y nuevas etapas de nuestras vidas. A veces los cambios son raros y a veces no nos gustan pero, tras un cambio viene, o una mejora o un aprendizaje que acaba convirtiéndose indirectamente en una mejora personal que nos otorga experiencia y esa experiencia es la que nos permite ir minimizando los errores hasta que son nulos. Con lo cual no hay que tener miedo a los cambios, a equivocarnos y mejorar sin miedo a fracasar.