Actividad sobre el derecho a la salud, la cooperación internacional y la crisis sanitaria durante los conflictos armados en el mundo.




El 20 de febrero, tuvimos la suerte de recibir la visita de Ricardo Angora Cañego, doctor en medicina, psiquiatra del Hospital Universitario Gregorio Marañón y coordinador de Salud Mental de Médicos del Mundo, una ONG que trabaja para garantizar el derecho a la salud física y mental, tanto a nivel nacional como internacional, especialmente entre las personas en situación de vulnerabilidad, independientemente de su lugar de nacimiento, raza, condición social, sexual o religión.
La actividad se pudo realizar gracias a la coordinación establecida entre el departamento de biología de nuestro centro y Rosa Bernal, representante de la Plataforma en Defensa de Palestina de Alcázar de San Juan, que también nos acompañó y que presentó el acto. Durante el encuentro con el alumnado de 4ºESO, 1º y 2º de bachillerato, Ricardo hizo referencia a la gran cantidad de conflictos armados que existen actualmente en el mundo, haciendo especial hincapié en que las vías de resolución de los conflictos internacionales deberían contemplar siempre acuerdos y negociaciones pacíficas.
Se habló de cómo poblaciones inocentes sufren las consecuencias de la violencia, de cómo la vida, en estas situaciones, pasa a consistir en sobrevivir día a día. Aunque Ricardo ha estado en numerosos lugares, involucrado en proyectos de cooperación internacional, se centró en contarnos qué es lo que está ocurriendo con la salud física y mental de los habitantes de Gaza, donde no se ha respetado el alto al fuego y muchas personas viven en tiendas de campaña, expuestas al frío y a las lluvias, a la falta de condiciones higiénicas, combustible, agua potable, alimentos y gestión de residuos, al aumento de las enfermedades transmisibles y a la escasez de profesionales y material sanitario. Tras su ponencia, hubo un turno de preguntas y de reflexiones, donde se valoró lo afortunados/as que somos por poder vivir en un lugar seguro, con acceso a los servicios y productos básicos que nos permiten cuidarnos.
Para terminar, se leyó un manifiesto y plantamos un olivo que trajo Ricardo a nuestro centro, planta con mucho significado en Palestina y como símbolo de paz. Desde nuestro centro os damos las GRACIAS, en mayúsculas, por venir a abrir mentes y corazones, por dar voz, por vuestra labor de sensibilización, por fomentar la paz, la educación en derechos humanos y la cooperación internacional.