Vocación, valentía y servicio

Hay historias que nos recuerdan por qué el IES Ojos del Guadiana deja una marca tan profunda en quienes pasan por sus aulas. Nuestra antigua alumna, Soledad Sánchez valdepeñas Martín Serrano, lo expresa con un cariño que se nota en cada palabra: “En el instituto Ojos del Guadiana recuerdo cómo maduré personal y emocionalmente, y cómo gracias a todos los profesores pude adquirir grandes conocimientos y hábitos de estudio.” Pero si algo destaca aún más, es la gente que el camino puso a su lado: “Conocí a grandes amigos y amigas con los que cuento a día de hoy.”

Habla con especial ilusión de algunas clases que todavía recuerda como si no hubiera pasado el tiempo: “Las clases de Lengua con Julián y Eloy eran súper divertidas y ayudaban a aprender disfrutando.” También guarda un recuerdo muy tierno de su profesora de Economía: “Eva tenía muchísima paciencia y dulzura a la hora de enseñarnos.” Y cómo olvidar aquellos viajes que unían más al grupo: “Las excursiones a Benidorm o a ver musicales fueron momentos en los que disfrutamos mucho de profesores y amigos.”

Tras su etapa en el instituto, decidió seguir un camino que la llevaba a entender, investigar y ayudar: “Estudié Criminología en la Universidad de Alicante y posteriormente realicé cursos en victimología y perfilación criminal, y mediación y conciliación de conflictos en violencia de género.” Una formación sólida que encajaba perfectamente con su carácter, su sensibilidad y sus valores.

El siguiente paso en su trayectoria profesional fue tan importante como valiente: “En 2022 aprobé la oposición de escala básica de Policía Nacional.” Tras un año de formación en Ávila, comenzó a trabajar en Madrid, en una unidad que exige una enorme responsabilidad y humanidad: “Trabajo en la UFAM, la unidad de investigación de los delitos de violencia de género, doméstica y agresiones sexuales.”

Su mensaje para el alumnado de hoy es tan sensato como reconfortante:

«Si no tenéis claro qué estudiar, no os preocupéis. Es normal, y equivocarse es humano. Seguid vuestro instinto: el futuro os irá guiando poco a poco.”

Y añade algo que nace de su experiencia y su vocación de servicio:

“Esforzaos durante la etapa del instituto porque marca mucho para toda la vida. Y si os gusta ayudar a la gente, proteger a otros y hacer lo correcto incluso cuando es difícil… ser Policía Nacional puede ser vuestro camino.”

Una historia que nos recuerda que las vocaciones nacen de la mezcla perfecta entre lo que aprendemos, lo que vivimos y lo que somos. Y que, a veces, la persona que un día se sentó en nuestras aulas termina dedicando su vida a proteger a quienes más lo necesitan.