El pasado 17 de mayo, nuestro alumnos. Aarón y Javier en prácticas de nuestro CFGB de Informática y comunicaciones en Potenza emprendieron una experiencia única e inolvidable: un viaje a Roma, la Ciudad Eterna. Partieron desde Potenza a las 2:00 de la madrugada, con la emoción a flor de piel y muchas expectativas por delante. Tras cinco horas de viaje en autobús, llegaron a la capital italiana, listos para sumergirse en su historia, arte y cultura.

La jornada fue maratoniana: más de 50.000 pasos llenos de ilusión, descubrimientos y aventuras. Acompañados por dos compañeros de Grado Medio de Sistemas Microinformáticos y Redes de Mallorca, vivieron una experiencia enriquecedora tanto a nivel académico como personal.

La jornada fue intensa y emocionante. A lo largo del día, nuestros estudiantes recorrieron los principales puntos de interés de Roma, desde el imponente Coliseo hasta la majestuosa Plaza de San Pedro, pasando por la Fontana di Trevi, el Panteón y la Plaza Navona. Cada rincón de la ciudad ofrecía una nueva oportunidad para aprender, maravillarse y compartir momentos inolvidables.

Javier, aún con la emoción reflejada en sus palabras, nos cuenta cómo el viaje coincidió con un momento histórico para la Iglesia, marcado por la relevancia del pontificado de León XIV. Esta coincidencia añadió un aire de solemnidad y expectación a cada paso por las calles de Roma. Pero lo más impactante, relata, fue el inesperado encuentro con una delegación española que también se encontraba en la ciudad. Entre ellos, brillaba con fuerza la presencia del Cachorro de Sevilla, una imagen profundamente venerada que, cruzando fronteras, se hizo presente en este evento tan especial. “Verlo allí, en Roma, fue algo que jamás imaginé”, confiesa Javier con una mezcla de asombro y orgullo.

Aarón no podía ocultar su asombro al poner un pie en la Plaza de San Pedro. “Era como estar dentro de una postal, pero mucho más grande, más vivo, más impresionante”. Rodeado por la majestuosidad de las columnas de Bernini y con la imponente cúpula de la Basílica del Vaticano alzándose sobre él, Aarón sintió una mezcla de respeto, emoción y gratitud. “Nunca imaginé que estaría aquí, viendo con mis propios ojos lo que tantas veces vi en libros e imágenes”. Una experiencia que quedará grabada en su memoria para siempre.

Finalmente, exhaustos pero felices, emprendieron el regreso a Potenza en autobús, llegando a las 5:00 de la mañana del domingo. Sin duda, una experiencia que quedará grabada en la memoria de todos los participantes, no solo por los lugares visitados, sino por el espíritu de compañerismo, aprendizaje y emoción que impregnó cada momento del viaje.